Cuenta la leyenda que hace mucho mucho tiempo la luna se enamoró de un brillante cometa al que conoció una noche estrellada. Pero, como todo lo que es fugaz, éste pronto desapareció, dejando a la luna enamorada y sumida en el mayor de los desconsuelos.
Y tal era su tristeza que no pudo evitar derramar grandes lágrimones, que cayeron como gotas de lluvia sobre valles y colinas. Estas frías lágrimas, cargadas de dolor y soledad, provocaron un repentino descenso en la temperatura de la tierra. A la mañana siguiente los campesinos, al recolectar las hojas de té, descubrieron que tenían un fantástico y nuevo sabor lechoso, de increíble dulzura.
¿Qué os ha parecido esta historia? Pues no es ni más ni menos que una de las leyendas que rodean el origen del té Oolong Milk.
Descubrí esta leyenda después de haber probado este té en el Bossanova. Era un té recien llegado, muy especial, cocido al vapor de leche para potenciar su sabor y aroma original. Ya véis, traía un estupendo curriculum y las mejores referencias para ocupar un puesto fijo en nuestro local. ¡Pero le faltaba superar la entrevista personal! ;)
Lo primero que notas al acercarte es su olor dulce y ligeramente floral, con suaves toques de leche. A mí, personalmente, es un olor que me trae recuerdos de la infancia, de dulces caseros y meriendas con la abuela.
Su aspecto es también muy diferente al del oolong normal (también llamado té azul). Las hojas vienen enteras y fuertemente enrolladas, formando una especie de bolas que se abren totalmente al hacer la infusión, mostrándose carnosas, grandes y brillantes.
La infusión es de color ambarino, más claro que el de la mayoría de las variedades de tés. Tiene un sabor delicado y ligeramente dulce, muy suave, con un marcado e inconfundible gusto cremoso que merece la pena ir saboreando poco a poco.
En mi opinión es un té delicioso y fuera de lo común que os animo a probar. Además ... ¿a quién no le apetece descubrir a qué saben las lágrimas de luna? :)
Ah, se me olvidaba! ... no os preocupéis por ella. Como buena lunera, lo del cometa se le pasó. Luego se encontró con un toro y tal ... pero esa es otra historia. ;))








